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	<title>El libro que viene (Crítica de poesía)</title>
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	<description>Valoración de los últimos libros de poesía publicados</description>
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		<title>El libro que viene (Crítica de poesía)</title>
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		<title>Canto cotidiano</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 01:58:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Canto cotidiano]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones Vitruvio]]></category>
		<category><![CDATA[José Elgarresta]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Carlos Ortega]]></category>

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		<description><![CDATA[Canto cotidiano, de Juan Carlos Ortega. Ed. Vitruvio Hay quienes intentan ser poetas y quienes lo son porque no les queda más remedio. Juan Carlos Ortega forma parte de este segundo grupo y leyéndole uno piensa que la poesía es tan necesaria al ser humano como la vida, si es que se puede establecer alguna [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=111&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Canto cotidiano, de Juan Carlos Ortega. Ed. Vitruvio</p>
<p>Hay quienes intentan ser poetas y quienes lo son porque no les queda más remedio.</p>
<p>Juan Carlos Ortega forma parte de este segundo grupo y leyéndole uno piensa que la poesía es tan necesaria al ser humano como la vida, si es que se puede establecer alguna diferencia entre ambas. Punto este último muy debatido y al que nuestro poeta respondería con toda seguridad negativamente.</p>
<p>En fin, lo que sí tiene un valor inmenso es el simple hecho de que su obra nos haga sentirnos inmersos en este debate, porque esto significa que su poesía, ya desde la primera lectura, es cosa nuestra, que experimentamos la necesidad de respirar a través de sus versos, de crecer con ellos como su autor, el cual no pudo hacer otra cosa para sobrevivir.</p>
<p><em>“Mi mundo era hermético.</em></p>
<p><em>allí donde otros hablaban</em></p>
<p><em>sin miedo,</em></p>
<p><em>yo me quedaba callado…</em></p>
<p><em>Poco a poco,</em></p>
<p><em>muy despacio</em></p>
<p><em>y con dolor,</em></p>
<p><em>me fui otorgando</em></p>
<p><em>el derecho a la palabra.”</em></p>
<p>Independientemente de lo que se piense con una perspectiva exclusivamente literaria, lo que sí parece cierto es que, con un carácter más esencial, puede señalarse que la palabra  ha sido inventada para comunicarse y este último atributo, la capacidad de comunicación, es lo que ha hecho del hombre una especie aparte y le ha conferido su lugar en la cúspide de la pirámide que describe la estructura de los seres vivos.</p>
<p> Es por ello que el carácter confesional de estos poemas nos parece un rasgo tan importante como positivo, a la hora de valorarlos y sobre todo de recomendar su lectura.</p>
<p>Por supuesto, lo anteriormente expuesto no niega la validez del aprendizaje literario, sino, en todo caso, acentúa su importancia, puesto que lo incardina en la propia vida del autor, que a estas alturas casi se confunde con el lector y si no, quién con un mínimo de experiencia en el campo de la creación, no firmaría el poema titulado: “El mundillo literario” en el que, hablando de los premios concluye diciendo:</p>
<p>“<em>Desconfías.</em></p>
<p><em>Desconfías de la imparcialidad</em></p>
<p><em>del pasado</em></p>
<p><em>y , si no eres fuerte,</em></p>
<p><em>desconfías de ti mismo.</em></p>
<p><em>Te sientes un imbécil…” </em></p>
<p>Sin embargo:</p>
<p>“<em>Después vuelves a leer</em></p>
<p><em>algo muy bueno.</em></p>
<p><em>Sientes la llamada</em></p>
<p><em>y escribes</em>.”</p>
<p>Sucede que el verdadero dominio de la técnica se consigue a través de la necesidad. El que se ahoga nada para no irse al fondo. El que escribe aprende a domar la palabra para expresar no cualquier cosa, sino lo que él y nadie más que él tiene que decir. Pero, a partir de cierto momento, si los dioses lo han elegido para hacer llegar ese mensaje, las palabras más sencillas se llenan de significado y entonces está claro que nos encontramos ante un escritor.</p>
<p><em>“Le di otro trago a mi cerveza</em></p>
<p><em>mientras pensaba</em></p>
<p><em>en todo lo importante de la vida,</em></p>
<p><em>que yo también me había perdido.</em></p>
<p><em>Y ni siquiera tenía la sensación</em></p>
<p><em>de haber sido yo el que elegía”.</em></p>
<p>La fugacidad y sobre todo la provisionalidad de la existencia humana es un tema numerosamente cantado por los poetas de todos los tiempos; pero con mucha menor frecuencia se pone de relieve en la vida y en su necesario correlato, la muerte, el carácter familiar, casi rutinario, de ambas, lo que nos las hace pasar casi inadvertidas y así sucede que el poeta, en el quirófano al comienzo de una operación, nos dice:</p>
<p>“<em>Entro suavemente en la bruma</em></p>
<p><em>de un sueño profundo,</em></p>
<p><em>del que no sé si quiero</em></p>
<p><em>que alguien me saque,</em></p>
<p><em>llamándome por mi nombre.</em>”</p>
<p>Conciencia adormecida de la propia existencia que, sin embargo, despierta vigorosa cuando se hace “canto cotidiano” en labios del poeta:</p>
<p><em>“Al despertar</em></p>
<p><em>abro los ojos y veo</em></p>
<p><em>las primeras luces del día…</em></p>
<p><em>entonces me doy cuenta:</em></p>
<p><em>mi vida cotidiana</em></p>
<p><em>es un regalo excitante.”</em></p>
<p>Y para demostrarlo, el autor desmenuza a continuación esa vida en una sucesión de instantes que componen una alentadora sinfonía. Así, los poemas titulados: “Dicha”, “Bella durmiente”, “Repeticiones”… retratan ese rostro dulce de la existencia al que tan poco acostumbrados estamos y que tan necesario nos resulta en el áspero camino de este principio de siglo. Al fin, topamos con un ser humano que experimenta en sí mismo y nos comunica con naturalidad pasmosa el gozo de existir sin necesidad de acudir al alcohol, las drogas u otros paraísos prefabricados. El instante en que escribo estas líneas es ya un paraíso. Gracias sean dadas a Dios y a Juan Carlos Ortega por recordarnos que el mero hecho de existir es un don precioso.</p>
<p>Cercados por la desesperanza que domina las principales corrientes filosóficas contemporáneas, es un regalo inestimable leer un poema titulado “Canto a mí mismo”, donde el autor declara:</p>
<p><em>“Amo la vida</em></p>
<p><em>y la vida </em></p>
<p><em>me ama a mí.”</em></p>
<p>Amor a la vida que no excluye la añoranza de lo que pudo ser y no fue, quizá por un capricho del destino, como se pone de manifiesto en el poema titulado “La cita”, que narra la historia de una confusión que impide un encuentro sentimental. Sin embargo:</p>
<p>“<em>Yo aún sigo esperándote</em></p>
<p><em>en la esquina equivocada</em>.”</p>
<p>Nuestro poeta sigue esperando y nosotros, contagiados por su indómita esperanza, también.</p>
<p>Tal vez la especie humana esté en el lugar equivocado, pero el presente libro nos dice que después de la noche siempre sale el sol y este no entiende de lugares ni tiempos. La vida es una verdad evidente en sí misma para quién así lo siente y si la poesía es, como muchos sostienen, el adelantado de la filosofía, ojalá el volumen aquí comentado anuncie un giro hacia la luz, que sería muy bien venido en estos tiempos oscuros.</p>
<p>Solo nos queda felicitar a su autor por la ráfaga de aire fresco que estas páginas suponen en el panorama poético español contemporáneo.</p>
<p> José Elgarresta</p>
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		<title>Ese misterio llamado creación</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Dec 2011 01:42:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Francisca Aguirre]]></category>
		<category><![CDATA[Fuga de ideas]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Gómez Valverde]]></category>

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		<description><![CDATA[Fuga de ideas, de Santiago Gómez Valverde. Ed.Vitruvio   &#160; &#160; Yo diría que lo más asombroso que nos ha sucedido a todos es esa cosa inexplicable, sorprendente, contradictoria y, tenga la duración que tenga, siempre corta, que conocemos con el nombre de vida. A costa de esa desconocida hemos desarrollado todo tipo de aproximaciones, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=108&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align:left;" align="center"><strong>Fuga de ideas, de Santiago Gómez Valverde. </strong></p>
<p><strong>Ed.Vitruvio</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Yo diría que lo más asombroso que nos ha sucedido a todos es esa cosa inexplicable, sorprendente, contradictoria y, tenga la duración que tenga, siempre corta, que conocemos con el nombre de vida. A costa de esa desconocida hemos desarrollado todo tipo de aproximaciones, preguntas, conjeturas, insultos y demás tanteos que, hasta el momento, que yo sepa, no han conseguido otra cosa que aumentar el volumen de nuestra ignorancia. Ya supondrán que mi charla no va a consistir en desarrollar para ustedes una nueva tesis sobre la escurridiza palabra. A mi edad los únicos jeroglíficos que me divierten son los crucigramas.</p>
<p>Dicho esto, y como era de esperar, mi tarea es mucho más humilde: sencillamente voy a hablarles a ustedes de un libro de poemas. Es decir: voy a hablarles a ustedes del lenguaje poético.</p>
<p>Decía mi maestro, el gran poeta Luis Rosales, que “el lenguaje, como las emociones, nace en una fuente remota del sentir colectivo”. Es decir: que las palabras y los sentimientos no nos pertenecen, son una herencia. Y con las herencias sólo se pueden hacer dos cosas: arruinarlas o enriquecerlas.</p>
<p>Todo esto viene a cuento de que para un creador el lenguaje es lo más parecido al oxígeno. Ningún artista puede respirar sin su correspondiente oxígeno. Y hay tantas variedades de oxígenos como tipos de creación. Música, pintura, escultura, literatura, teatro, cine, etc. Todas respiran gracias al oxígeno que les proporciona su lenguaje.</p>
<p>Ese misterio que llamamos creación reclama, eso sí, algún que otro requisito: respeto, verdad, entrega, exigencia, inconformismo y libertad.</p>
<p>Dicho esto voy a pensar para ustedes en voz alta sobre un libro de Santiago Gómez Valverde titulado <em>Fuga de ideas.</em></p>
<p>No se les ocultará lo arriesgado que resulta reflexionar sobre poesía anta un auditorio. Pero dice la voz popular que el que no se arriesga no coge peces. Yo voy a intentar atrapar para ustedes esa misteriosa criatura. Y voy a hacerlo siguiendo el consejo de la canción popular: “ A la mar fui por naranjas/ cosa que la mar no tiene/ metí la mano en el agua/ la esperanza me sostiene.</p>
<p>Pues eso es precisamente lo que hace Santiago en esta <em>Fuga de ideas</em>. En “Las estrellas muertas” dice:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En los ojos del agua se refleja</p>
<p>la mirada del cielo</p>
<p>añil, que se desviste de estrellas sigilosas.</p>
<p>Por sus venas lejanas</p>
<p>corre la sangre muerta a despertar</p>
<p>un acorde de luz, que ríe en las pupilas</p>
<p>de los hombres, pulsado por el plectro sensible de la luna.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Un niño, entre las manos, ese instante sostiene,</p>
<p>en su pulso imborrable lo salva del olvido.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El poeta como un taumaturgo va del cielo a la tierra y también de lo vivido a lo soñado. “Somos la arquitectura que apuntala las ruinas del recuerdo”.</p>
<p>Los poemas de Santiago se debaten, como decía Machado, entre el vivir y el soñar. Él pregunta, indaga y, finalmente, nos dice:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>”Pero no respondiste, el jazmín de la nada</p>
<p>sonreía en el cáliz de tu boca</p>
<p>con la leve fragancia del silencio.”</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Hay en este libro la disparidad que otorga la libertad; pero frente a la reflexión ontológica nos encontramos con la mansedumbre de lo diario.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“El aria de las cosas”</p>
<p>Las cosas en su sitio.</p>
<p>Recibiendo el abrazo desnudo de la luz.</p>
<p>Mis bastones se expanden para impregnarse de ellas.</p>
<p>Armónica quietud, crisálidos arpegios vais reptando,</p>
<p>de ser en ser, por la mano del tiempo,</p>
<p>y una caricia de horas os vivifica en música.</p>
<p>La papelera de mi pensamiento,</p>
<p>envuelta en un instante, se llena de vosotras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Es evidente que en Santiago conviven distintos elementos: la música, los colores, las formas:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“El oído del mundo se abre en forma de tierra</p>
<p>para escuchar la música que la lluvia convoca”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero lo que predomina en este libro son las señales del vivir. Las cicatrices, las nostalgias. Y también la gratitud por todo ello. En definitiva la consecuencia de que no se puede vivir impunemente. Veamos otro ejemplo:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>“Naufragio”</p>
<p>Que esta palabra sea</p>
<p>el suave impermeable de tu risa.</p>
<p>En este instante llueve</p>
<p>por los ríos que arrullan la mariposa henchida del silencio,</p>
<p>y la ciudad tirita en su epidermis,</p>
<p>tatuada de graffitis y de taxis.</p>
<p>Que esta palabra sea</p>
<p>el banco donde nunca te sentaste,</p>
<p>donde yo te esperé, donde jamás viniste…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Los poemas de Santiago se debaten como la música y la pintura entre acogerse a un clasicismo a lo Velázquez (sonetos) o Schubert “La vida y otras muertes” o José Emilio Pacheco, Luis Alberto de Cuenca, etc.</p>
<p>El libro acaba con una serie de poemas breves que titula “Hilos de horas”. Están a caballo entre el aforismo y el haiku. Nos dejan en la boca un sabor agridulce. Sobre todo el último:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Tanto silencio</p>
<p>no podría caber</p>
<p>en muchas páginas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Después de estos tres versos nos quedamos un poco pensativos como si hubiésemos vuelto a leer los misteriosos versos de Paul Celan: “ Habla. Pero no separes el no del sí y da a tu a tu decir sentido: déjale la sombra”.</p>
<p>Está claro que Santiago Gómez Valverde conoce bien la sombra.</p>
<p>El poeta ha escrito un libro verdadero y diverso en el que se transparentan los amores de su corazón. Es imposible no advertir su admiración por la música, la pintura y, naturalmente, la literatura. No tengo duda de que será compañero de noche de muchos lectores.</p>
<p>Gracias, Santiago.</p>
<p align="right">                                                     <strong>Francisca Aguirre</strong></p>
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		<title>Escritos de la zona oscura de José Elgarresta</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Dec 2011 00:17:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones Vitruvio]]></category>
		<category><![CDATA[Escritos de la zona oscura]]></category>
		<category><![CDATA[José Elgarresta]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Lacarta]]></category>

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		<description><![CDATA[Conozco a José Elgarresta desde hace treinta y cuatro años y conozco  la poesía de José Elgarresta desde hace, ya, esos mismos treinta y cuatro años. Uno y otra se parecen, como dos botellines de cerveza de la misma marca o dos huevos de avestruz en una cesta; se comprenden, como padre con sus hijas [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=105&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Conozco a José Elgarresta desde hace treinta y cuatro años y conozco  la poesía de José Elgarresta desde hace, ya, esos mismos treinta y cuatro años. Uno y otra se parecen, como dos botellines de cerveza de la misma marca o dos huevos de avestruz en una cesta; se comprenden, como padre con sus hijas de paseo por el paseo de Recoletos en día de domingo o el sicoanalizado y el sicoanalista en los cuarenta y cinco minutos de desovillar la lana de angora de la madeja de los sueños, y yo creo que este tipo, este Pepe Elgarresta de apariencia seria, tímido, ensimismado, “hombre bueno”, según él gusta de llamarse; y con aire de andar por libre y a sus cosas, escribe unos poemas serios, por carácter, y con un punto de filosofía estoica que le lleva, pese a descreer del mundo, a arrimar su figura a las paredes del palacete de un dios también estoico; escribe sus poemas, digo, sin preocuparse en exceso por los guiños literarios a otros autores ni por hacer Literatura; un tanto libres a la hora de seguir el canon del momento, que yo no sé quién decide ni cómo se aplica, y es que José Elgarresta Ramírez de Haro, que es niño de familia bien, aunque no quiera; educado en colegio religioso de pago y licenciado en Empresariales y en Derecho, ex funcionario técnico de la Hacienda, no es un escritor <em>à la page,</em> porque tiene vocación ácrata de llevar la contraria al clima del hemisferio donde vive, zambullirse en la piscina de casa en pleno mes de diciembre.</p>
<p>Este tipo, un señor por lo general callado, retraído, que no se prodiga en alharacas, y que escribe libros de poesía, cuentos para niños y para adultos, artículos de crítica literaria en revistas y unas inclasificables “memorias” hasta ahora aparecidas en dos tomitos disimuladas de otra cosa que memorias, que él ha dado en llamar <em>Cutrelandia</em>, y que son un ajuste de cuentas con todos nosotros, sus coetáneos, y un desahogo venial sin excesiva mala leche, confiesa que “la poesía es (para el poeta) el arte de hacer pasar el universo a través de él mismo” o “el arte de bailar sobre el abismo sin perder la sonrisa”.</p>
<p>Yo sospecho que escribir es un acto connatural, cotidiano para con él; parte de un proyecto de vida, que no debe confundirse con la bohemia y el <em>dolce far niente</em>, a las que alguna vez se sintió Elgarresta, sí, abocado, con tanto horror, que se volvió monje y encerró en el dormitorio para enterrarse en el edredón de plumas de la cama.</p>
<p>Su literatura, un tanto escéptica, tiene mucho de diario en cuadernos forrados con papel de hule, que es donde comenzamos a escribir los niños de la posguerra, manchando los renglones con la grasa del bocata; desde luego, de confesión, y yo creo que se sitúa en línea de verdad con la filosofía, aunque huya de mayores formulaciones para quedarse en lo doméstico.</p>
<p>Me atrevo a decir que lo epidérmico, aun a riesgo de rondar lo superficial y la <em>boutade</em>, es uno de sus componentes más activos y atractivos, aunque el poeta ya advertía en 1977 en “El bromista”, el primer poema de su primer libro, <em>Monólogos</em>: “Si me creen superficial/ piensen en lo que hacen/todos los días”.</p>
<p>No quiero caer en las etiquetas facilonas ni en los símiles de dudosa preceptiva literaria con miras históricas, pero su literatura es, para entendernos, más “conceptual” que “culterana”; a medias, descriptiva y narrativa; y, decididamente, puesta a contar mejor que cantar, y es que Pepe no participa de esa idea, no sólo mía, pues lo es también de buena parte de la lírica del Renacimiento y desde luego de los simbolistas, de que un poema es una canción y ha de ser cantado, sino que como don Miguel de Unamuno, por ejemplo, por buen ejemplo; cifra el mérito del verso en un valor emocional, esto es, en la capacidad de ser leído, mejor que escuchado. Así, ese jugar a las parábolas, a la fábula, con su innegable carga de lección moral; los monólogos, los salmos, las escenas, nos lleva a un desasosegante preguntar por la realidad “real” y cuestionarlo todo como punto de partida, más individual que social, en que el arte renuncia a su puesta en escena para favorecer de primera mano cuanto es fruto de un sincerarse imprevisible que en ocasiones resultas incluso <em>kitsch</em>, como en el poema “Un funeral” de <em>Escritos de la zona oscura</em>, el libro que aquí nos ocupa: “Nos reunimos a la puerta de la iglesia/ y nos contamos historias de putas/sin la menor falta de respeto”, o el que sigue a éste en el orden del libro, “La nueva fiesta”: “Nos gustaban las mujeres./ La primera fue una puta,/ ¡qué alivio cuando me dijo/ que había cumplido bien!”. No en vano, Miguel Galanes hablaba en la introducción a la <em>Poesía</em> de Pepe de “ese hombre de la calle que se encierra, se pregunta para, en realidad, preguntarle al hombre mismo…”.</p>
<p><em>Escritos de la zona oscura</em> continúa la fabulación del mundo de José Elgarresta en línea con los anteriores libros, todos, excepto los tres últimos, contenidos en <em>Poesía (1975-2000)</em>, que ahora reedita Pablo Méndez en Vitruvio, con indudable acierto.</p>
<p>Es un libro por acumulación, y su unidad no nos resulta otra que la obligada por esa única voz confesional de sus cincuenta y siete poemas, donde casi siempre el “yo” es el vehículo a través del cual se aborda o, en su defecto, se concluye cada texto como un sencillo epifonema: “A mí, que siempre supe que estaba vivo/ ¿de qué me sirvió este conocimiento?”, nos dice en “La vida fugitiva”, el poema liminar del libro, y donde la variedad de sus registros marca a su vez estados de ánimo, pero siempre dentro de semejante culpabilidad, como cuando el poeta escribe en “Un niño me llama”: “Las estrellas me hacen guiños/ y un niño me llama,/ un niño castigado por querer ser feliz”, la misma presencia obsesiva de la muerte, como cuando el poeta escribe en “Sombras”: “Cuando miro mi muerte/ veo un solo foco,/ en busca del libro/ que contiene las instrucciones del viaje”, las mismas imágenes recurrentes de “jardín desierto”, “noche solitaria”, “acecho de la eternidad”, “estaciones vacías”, “llanura limitada por un abismo”, o confesión de “misantropía”, que tanto guardan de la querencia romántica hacia nuestra literatura del XIX: la exaltación de los sentimientos se constituye en el eje de todo el discurso poético; el paisaje se muestra, se exhibe y se maneja como fruto de un estado emocional.</p>
<p>Aquellos aparentes desdén y desapego rastreables desde sus libros anteriores están también aquí, en sus palabras, y, en el fondo, José Elgarresta en <em>Escritos de la zona oscura</em> sigue siendo aquel Francisco de Quevedo y Villegas: cojitranco, giboso, con ojos cansados bajo las lentes de sus muchas dioptrías, que se siente un hombre más bien feo en esta vida bella; pero poeta, el poeta José Elgarresta, que, a los sesenta y cinco años, ya lo ven, escribe libros de poesía.</p>
<p align="right">Manuel Lacarta</p>
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		<title>Inevitable Poesía</title>
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		<pubDate>Mon, 23 Nov 2009 01:15:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[   Inevitable voz, de Milagros Salvador. Ed. Vitruvio     En el lienzo de la poesía pueden plasmarse una gran variedad de estilos y, lo más importante, estos pueden interpretarse con toda una extensa gama de colores y tonalidades para agradar al lector más exigente. Es Milagros Salvador una poeta de estilo definido, pausado, con [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=100&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
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<p><strong>Inevitable voz, de Milagros Salvador. Ed. Vitruvio</strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong> </strong></p>
<p>En el lienzo de la poesía pueden plasmarse una gran variedad de estilos y, lo más importante, estos pueden interpretarse con toda una extensa gama de colores y tonalidades para agradar al lector más exigente.</p>
<p>Es Milagros Salvador una poeta de estilo definido, pausado, con conceptos tremendamente cultivados y de formas limpias y correctas. Pero lo más interesante está en su texto: en esa paleta de colores con los que perfila y ahonda en las ideas de cada poema.</p>
<p><em>Inevitable voz</em>, como el título del libro y del primer poema, es la voz de la poesía, la voz de una autora que mima los conceptos y los sentimientos canalizándolos de una manera magistral. Es un libro tan sencillo y, a la vez, tan trabajado, que lo aconsejable es degustarlo poco a poco para conseguir captar todas las sensaciones que quiere transmitir.  Como bien escribe Joaquín Benito de Lucas en el prólogo: <em>../..“poetiza ../.. temas del pensamiento clásico como la literatura, el saber, y los diferentes asuntos que ofrece el mundo griego”../..</em></p>
<p>Milagros Salvador nos traslada, atemporalmente, los temas cotidianos que inspiran la poesía.<strong> </strong>Viste la esencia de su creación con ropajes antiguos, porque envolviéndonos en el mundo de la antigua Grecia consigue mantener en vilo filosofía y poesía (palabras que pueden parecer muy distintas pero que forman un barbecho latente para la creación) en un estado de equilibrio y mesura que puede aparentar facilidad, pero en el que ha aplicado gran laboriosidad en el fin de cada poema.</p>
<p>No es casual la cita de María Zambrano con la que prefacia el libro:</p>
<p><em>“La poesía es la conciencia más fiel de las contradicciones humanas porque es el martirio de la lucidez, y la poesía, al sufrir el martirio de la lucidez, se aproxima a la razón”.</em></p>
<p>Esta cita es un axioma incuestionable para nuestra autora ya que <em>Inevitable voz</em> tiene un importante trasfondo filosófico. Recordemos que para María Zambrano la filosofía comienza por lo divino, con la explicación de las cosas cotidianas con los dioses. Milagros Salvador, al igual que María Zambrano, encara esta obra con dos actitudes: la actitud filosófica (que se crea cuando el hombre se pregunta algo) y la actitud poética (que es la respuesta y la observación). La razón poética tiene, pues, una relación entre filosofía y poesía. Si consideramos que la cuna de la filosofía fue Grecia podremos comprender porqué ha elegido Milagros Salvador encuadrar estos poemas bajo esa perspectiva y hacernos ser partícipes de una época esplendorosa.</p>
<p>En sus versos vivifica personajes como Zeus, Parménides, Sócrates, Hypatia, Platón, Atenea, Mimnermo, Safo, Antígona, Edipo…y todo gira en torno a cuestiones trascendentales sobre la vida, la muerte, el devenir, el tiempo, la razón o las ideas.</p>
<p>Dividido en dos partes (<em>La lucidez del asombro</em> y <em>La pasión del enigma</em>) comienza <em>Inevitable voz</em> con un poema solitario que, precisamente, da título al libro y que nos sirve de resumen y antesala del resto de la obra. Un poema con repeticiones diseminadas que dan fuerza a los versos y ahondan en el tema principal: <em>../..”voz que llegas / con acento de música a mi oído, / inevitablemente llegas, / como llega la lluvia que reposa ../.. y llegas, / en idilio perfecto, desde el fondo del alma, ../.. y llegas / con el fervor que adorna a las madres ausentes, / inevitablemente llegas, “../..</em></p>
<p>Y entramos, nunca mejor dicho, en la primera parte: <em>La lucidez del asombro</em>. Como una pieza musical, Milagros Salvador nos arrastra <em>in crescendo</em> desde el génesis al fin. Abre la puerta a todos los conceptos clásicos y si en el primer poema nos habla del Mediterráneo <em>(../.. Mediterráneo, tú, que nos descubres / la luz que nos habita,” ../..)</em>  pasaremos de estancias, en los sucesivos poemas, para ver la <em>“Nave blanca que emerges / de la turquesa piel de vientos legendarios,”../..</em> que arriba a <em>../..”la epopeya a la que pertenezco”./..</em> para deleitarnos con los dioses, los mitos y los hombres <em>(../..”porque los dioses no supieron / llenar este vacío de enfrentarnos al mundo, “../..),</em> para seguir hablando de nuestro espíritu <em>(“Del soplo de los dioses o del viento, / invisible semilla “,,/,,)</em> o de nuestro destino <em>(“../..Moira que desafías  /  la razón y la fuerza../..)</em>. Todo, repito, bajo la presencia permanente de la Grecia clásica y sus símbolos <em>(../.. Grecia, bajo tu ropa blanca / se esconden los renglones / con palabras de siempre,” ../..)</em> y reiterándose en la actitud filosófica acerca de la razón <em>(Razón, en ti buscamos / el invisible eje de la naturaleza,”../..)</em> la evolución (según Anaximandro, precursor de la actual teoría evolucionista), la idea <em>(../..Nuestros sentidos llegan / a contemplar el universo / a través de su piel,”../..),</em> el estoicismo <em>(Estoicos, / serenidad que une la aceptación de las mitades”../..)</em> o la impiedad <em>(“Fue la impiedad la acusación / lanzada contra el alma de los otros “../..)</em></p>
<p>En <em>La pasión del enigma</em>, segunda parte del libro (y título significativo si nos ceñimos al significado de <em>pasión </em>como <em>acción de padecer</em>) seguimos inmersos en el mundo clásico pero desde una perspectiva más Heraclitiana (el famoso Panta rei) ciñéndonos a la tragedia de la vida, al tiempo que pasa (con la ingratitud de la pérdida de juventud), al devenir del todo.</p>
<p>Mimnermo y Safo nos acercan al descubrimiento de la lírica, Antígona y Edipo a la pasión de la tragedia, el propio Heráclito se vislumbra en <em>../..”el río, / y dejamos en las aguas la pregunta.”../..</em></p>
<p>También en esta parte nos habla Milagros Salvador del equilibrio <em>(../..”la búsqueda del ser que nos espera / en el camino medio, la virtud,/../..),</em> de los dioses apartados del cristianismo que <em>../..”con látigo de sangre les cubrió de ceniza, / y con ellos murieron las metáforas,”../..,</em> del <em>alma (“El alma es nuestra piel, / el límite del cuerpo, la verdadera herencia”../..),</em> de la belleza, de la muerte (una muerte bella y sugerente, por cierto), de la soledad.</p>
<p>Dejo aparte, como composición favorita y personal, <em>El color de los días</em>, un poema elegíaco, hondo y grave, con un poso de añoranza altiva y experiencia sabia.</p>
<p>En mi opinión, creo que ha compuesto Milagros Salvador un mosaico titánico donde, pedazo a pedazo, no deja resquicio a la improvisación: ha sido una lucha tremenda y trabajada. Afortunadamente, nuestra autora ha vencido en esta lucha creadora y su victoria ha sido aplastante y contundente: <em>Inevitable voz</em>, su inevitable poesía, ya es un Campeón en el Olimpo.</p>
<p style="text-align:right;"> José Luis Nieto Aranda</p>
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		<title>Las “Maneras de volver” de Rafael Soler</title>
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		<pubDate>Thu, 30 Apr 2009 16:39:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones Vitruvio]]></category>
		<category><![CDATA[José Elgarresta]]></category>
		<category><![CDATA[Maneras de volver]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía española contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Rafael Soler]]></category>

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		<description><![CDATA[            Hablando con Rafael acerca de la presentación de su libro y ante mi pregunta sobre el motivo de querer volver al planeta literario, él, un novelista conocido y reconocido, después de veinte años de ausencia, con un poemario, me respondió que lo hacía “para poner las cosas en su [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=86&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin:0;"> </p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin:0;"> </p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;"><img class="alignnone size-full wp-image-89" title="portada-de-soler1" src="http://criticadepoesia.files.wordpress.com/2009/04/portada-de-soler1.jpg?w=510" alt="portada-de-soler1"   /></span></p>
<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin:0;"> </p>
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<p class="MsoBodyTextIndent" style="margin:0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Hablando con Rafael acerca de la presentación de su libro y ante mi pregunta sobre el motivo de querer volver al planeta literario, él, un novelista conocido y reconocido, después de veinte años de ausencia, con un poemario, me respondió que lo hacía “para poner las cosas en su sitio” y agregó que, aún habiendo publicado un solo libro de poemas hasta el día de hoy, él se consideraba fundamentalmente poeta, aseveración paradójica que no lo es tanto si se piensa que los géneros literarios son ramas de un mismo árbol, cuyo tronco es el propio autor. ¿Y qué es Rafael Soler Medem? Un cronista de la ajenidad.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">No vamos a repasar aquí su obra narrativa, pero no creo equivocarme si digo que toda ella está empapada de esa sensación sutil de pérdida de algo que nunca llegó a pertenecernos, porque realmente quisimos otra cosa, la cual nunca llegamos tampoco a definir y eso es la vida: un fluido impalpable y maravilloso que escapa entre nuestros dedos y las historias narradas sobre ella son imágenes de una película, la que necesita el director para dar un soporte de carne y sangre a sus ideas y a sus sueños, pero esas ideas y esos sueños son la poesía y por ello Rafael se considera esencialmente poeta.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">En consonancia con todo ello y según propia confesión, Rafael es un hombre “muy desconcertado, muy sorprendido por lo que ocurre alrededor”. ¿No es acaso la capacidad de asombro un requisito esencial del poeta? Vemos así cómo se van aclarando las razones que explican su postura.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero no sólo cuanto ve le produce asombro, también opina que la literatura es soledad y la poesía un deslumbramiento que él sólo puede plasmar “cuando me encuentro en ese estado interior que la impulsa”. Ahora comprendemos que, dada su visión del mundo y su necesidad de contemplarlo desde la distancia que él mismo se impone, su retiro no fue ilógico, sino una consecuencia necesaria de sus planteamientos vitales, los cuales también suponían el regreso, tras un lento proceso de maduración, cuyo fruto ha sido “Maneras de volver”, un título que por si mismo lo dice todo. Capacidad de asombro, desconcierto ante la propia existencia y la necesidad de compartir ambos con el lector son los motores de este libro, como, me atrevería a afirmar, de toda gran obra literaria.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Sobre este telón de fondo podemos ahora examinar con más detalle la obra que aquí nos ocupa. “Maneras de volver” está estructurado en tres capítulos: el primero de ellos, “Amor kebap”, trata del amor, ese amor comparable al humo del cigarrillo que uno está fumando cuando aparece la mujer deseada y que, al extinguirse como la propia relación, deja el corazón perplejo, un amor abierto al infinito, pero con fecha de caducidad. “Vivir es un asunto personal” es una descripción y un intento de apresar esa vida que debiera ser nuestra, puesto que en torno nuestro acontece, pero se resiste a cualquier interiorización y huye de nosotros, dejándonos en la soledad del punto de partida. “La casa helada” es final de trayecto, la búsqueda de ese hogar último que a lo largo del libro se aleja del autor, como el agua de los labios del condenado en algún remoto infierno. Vemos, pues, que “Maneras de volver” es la narración de un viaje. El viaje de alguien que recorre su mundo interior con el fervor del marinero que desearía echar raíces en cada puerto, pero el mar lo llama ¿y quién puede conocer el mar? </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Iniciando nuestra particular navegación por el libro y como confirmación de lo anteriormente expuesto, recalamos en el “Antidiario”, donde el autor sufre un desdoblamiento de personalidad, de tal forma que, tras enumerar las actividades y pensamientos de una cotidianeidad que no siente como suya, constata que su yo &#8211; ¿real? ¿soñado? Pero ¿qué importa si para él es el auténtico? – está “atado por siempre a tu ventana”. A una ventana que surge y desaparece con cada experiencia amorosa, pero en la cual ha quedado impresa su verdadera imagen y no la que el matutino espejo le devuelve. Y durante un instante crucial ambos yo se contemplan, antes de regresar a sus mundos paralelos en la trampa del tiempo.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Provisionalidad y permanencia mantienen, pues, una curiosa relación antagónica y sin embargo complementaria, que transcurre al margen de la voluntad del poeta, pero le conduce a un estado donde lo transitorio se ha convertido en definitivo y el pasado se ha instalado en el futuro.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“Quizá se llame Lola tiene un lunar una bufanda</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>y no volverás a verla nunca”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“Yo estaba en mi camino sentado con la tarde</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>y tú pasaste”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero finalmente:</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“cuando entiendas que la vida que te falta</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>es entera la vida que me has dado”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Parece que los dos yo se encuentran tras una lenta maduración, que tiene siempre lugar fuera del alcance del autor y el resultado se asemeja al final de una película donde, tras un plano general que ahora sí muestra todo, aparece el rostro del poeta que contempla, ensimismado y perplejo, su propia vida y a la mujer que había estado demasiado cerca para que su presencia resultara visible en ese espectáculo de sombras y destellos fugaces, durante el cual el amor esculpe a nuestra espalda la estatua, que perdurará, de nuestro ser en el otro. El poeta no es Dios, pero sí puede, en el instante del poema, anular el espacio y el tiempo.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Continuando nuestra singladura y puesto que nos hemos referido a la perplejidad del poeta, ¿cabe mayor zozobra que la contenida en estos versos, dirigidos por el autor nada menos que al Todopoderoso?</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“Ese el que sabe líbreme.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>Ese el que ignora cuídeme…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>de tipos como yo</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>en un mundo de certezas viviendo con su Duda”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">La ajenidad del poeta parece elevarse aquí a un plano metafísico, extendiéndose a un Dios que se desentiende de su obra, un mundo de certezas absurdas donde mora el autor, un laberinto de infinitos espejos, que devuelven la pregunta sin el menor indicio de respuesta.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Así, no es extraño que el poeta ironice sobre sus años mozos y su conclusión inevitable:</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“Yo escribía entonces versos falsos y rotundos…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>y (era) una paloma mi única vecina</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>después llegaron otras…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>vestían de gris eran adultas y pronto me ofrecieron</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>un empleo estable y una deuda letal con avalista”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Lo que debiera ser ilusión se torna desencanto y esto mismo acontece en todos sus intentos de establecer una relación profunda con otras personas (amigos, mujeres…) o de valorar positivamente cuanto le sucede; todo lo cual queda fielmente reflejado en el último poema del segundo capítulo, donde, con el adecuado título de “Inventario”, recoge el autor sus experiencias vitales, cerrando la enumeración de las mismas con un resumen desesperanzado y lacónico: “asma…una deuda joven…un amigo antiguo…varias gafas de sol…una promesa…un buzón…un homenaje…un divorcio…odio al alcohol…dos plumas…<strong>y un día más para seguir conmigo</strong>”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero no es inmune el autor a la necesidad de afecto, ni el viajero a la de retornar al hogar al fin de su periplo y por ello dice:</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“día menor y sin ventura te escucho deambular</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>entre las cosas que amé y nunca fueron mías…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>(veo) ese extraño afán que siempre me entretuvo</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>entre un hilo y el siguiente descuidando la vida…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>y ahora quisiera enderezarme</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>tener la frase justa entre los dientes…”</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Esa frase justa, ese momento de plenitud que da razón de la existencia, el hogar soñado… ¿Está aún a su alcance? Difícilmente, pues, poco más adelante, ironizando, pide:</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“que el último en morir no se quede por favor entre nosotros…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>que se vaya pobrecillo con los suyos…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>hasta la resurrección dicen de la carne</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span><span>           </span>el perdón quizá de los pecados y la vida eterna en todo caso”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">La frase justa se la llevan los muertos entre sus labios cerrados y eso es todo. ¿Todo? No, pues en el último poema del libro, en una imprecación final al Todopoderoso, el poeta escribe:</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">“resucítame</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span> </span>y por un instante en vilo nada cambiaré de lo vivido”.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">¡He aquí la frase! Pues si cuanto le ha sucedido al autor está fuera de su voluntad, no lo está la asunción de sus consecuencias y esa asunción convierte de una sutil manera lo ajeno en propio, de ahí el título del libro. Hay muchas maneras de volver, pero sólo una que garantice la perdurabilidad del poeta por encima de los impredecibles aconteceres que conforman su vida y ésa es precisamente la elegida por Rafael: el hombre no es respuesta, sino pregunta y no cualquier pregunta, sino la que cada uno de nosotros siente que le quema las entrañas. Cuál sea la respuesta es hasta cierto punto indiferente, pero no lo es el no tirar la toalla, el asumir los frutos del azar existencial como propios, el transmitir al lector la narración de este árido, pero maravilloso viaje interior a lo más profundo de la noche.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Porque sin viajero no hay viaje y porque la noche no es la tumba, sino la morada del hombre.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><strong><span><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">José Elgarresta</span></span></span></strong></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/criticadepoesia.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/criticadepoesia.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/criticadepoesia.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/criticadepoesia.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/criticadepoesia.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/criticadepoesia.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/criticadepoesia.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/criticadepoesia.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/criticadepoesia.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/criticadepoesia.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/criticadepoesia.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/criticadepoesia.wordpress.com/86/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/criticadepoesia.wordpress.com/86/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/criticadepoesia.wordpress.com/86/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=86&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Descubrimiento de la herida</title>
		<link>http://criticadepoesia.wordpress.com/2009/03/23/descubrimiento-de-la-herida/</link>
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		<pubDate>Mon, 23 Mar 2009 16:35:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Descubrimiento de la herida]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones Vitruvio]]></category>
		<category><![CDATA[Luisa Antolín Villota]]></category>
		<category><![CDATA[Margarita Ballester]]></category>

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		<description><![CDATA[Descubrimiento de la herida, de Luisa Antolín Ediciones Vitruvio . . . . .     Hoy es un día para celebrar la poesía que nace impresa por primera vez en este libro: Descubrimiento de la herida, editado por primera vez en la colección Baños del Carmen de Ediciones Vitruvio. Como decía, hoy nace&#8230; Pero [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=79&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><em><span style="font-family:&quot;">Descubrimiento de la herida</span></em><span style="font-family:&quot;">, de Luisa Antolín</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Ediciones Vitruvio</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;"> <span style="font-family:'Times New Roman';"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:'Times New Roman';"><span style="font-size:small;"><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-78" title="portada-de-antolin" src="http://criticadepoesia.files.wordpress.com/2009/03/portada-de-antolin.jpg?w=78&#038;h=111" alt="portada-de-antolin" width="78" height="111" /></span></span></span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Hoy es un día para celebrar la poesía que nace impresa por primera vez en este libro: Descubrimiento de la herida, editado por primera vez en la colección Baños del Carmen de Ediciones Vitruvio.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Como decía, hoy nace&#8230; Pero de momento quiero hablar de los años de gestación (que tienen mucho que ver con los primeros poemas, de la parte que yo llamo el pórtico del libro, lo que nos dará la entrada en él, para transitar por él).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;"><span>            </span>El libro se ha tomado su tiempo de gestación, hasta que sus pulmones se han sentido fuertes para respirar. ¿De dónde le ha venido esa fortaleza? Del alimento que durante años le ha proporcionado (a la autora) la lectura, el crecimiento natural de las cosas, eso que en general llamamos vida, y la conversación: a los “nasciturus” hay que hablarles desde el silencio y la soledad; estoy convencida que un libro siempre es el resultado de una conversación interior, y más de uno de los que estamos aquí hemos oído ese conversar de Chiky (Luisa! Luisa Antolín Villota) con ella misma y hemos sido receptores de su decir y escribir o directamente o como a través de las ventanas azules de cala Mesquida, sobre las rocas y en el mar. También Juanma y Bruno y Candela habrán oído ese runruneo hablante que uno hace cuando habla sólo consigo: como “en los bordes”. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">En ese primer poema la autora nos habla de cómo se han henchido los pulmones de los que hablaba al principio. En los bordes, justo dónde se juntan el mar y la tierra. Una isla como Menorca tiene los bordes al alcance de la mano y puede llenarte de viento y de silencio, de soledad. Para mí el viento es imagen de soledad (me refiero al viento-viento, no al aire fresco).</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">En el segundo poema la poeta hace una entrada de caballo siciliano: “si algo saco en limpio de esta soledad/ es/ unas desesperadas ganas de mi”. Tres versos y un gran principio: necesidad! Esas desesperadas ganas de mi se convertirán en el paso que da el salto del yo real al yo poético, y ahí comienza el descubrimiento de la herida: el yo sangrante de la palabra viva: “la palabra también vida/ la vida con la palabra”. ¿No fue Gil de Biedma quien dijo que el poeta es el poema? Pues bien así empieza el nacimiento de una nueva poeta, de una voz nueva (manifestada ya en los cuentos en dónde se revela la inteligencia mágica de la levedad unida al amor por la literatura, por las mujeres que han escrito). </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Esta voz que nace necesita de protección, y aquí entro en el tercer poema: invoca a Safo, como en un frontispicio, en el pórtico de la “domus aurea”: “Te aseguro que alguien se acordará de nosotras”. “Domus aurea”, la casa, la morada del ser que es la palabra. En ese tercer poema (sin título, encabezado por el verso de Safo), la palabra que<span>  </span>se expresa puede hacerlo ya que alguien la precedió y alguien la engendró. La invocación a Safo que puede representar la fuerza de las poetas que nos han precedido tiene además en este verso elegido por ella una evidente carga de futuro y descansa sobre un poema dedicado a quien la engendró, de hecho a quien engendró a quien la engendró: “para mi abuela Luisi<em>, in memoriam” </em>. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">La poeta traza en este pórtico, del que ya tenemos tres columnas, los tres primeros poemas, toda una declaración de fundamento, y en el fundamento, uno de los poetas que la han alentado: “Escribir”, escribir es el título del cuarto poema, (pàg 16) un poema en prosa que dedica a Gamoneda, quien asiste a su parto como escritora, poeta (Luisa!) a los 37 años de ser engendrada por sus padres. Gamoneda es como la figura socrática de la comadrona en un texto que tiene mucho de rilkeano. Gamoneda la saca del útero materno a la luz y a la ceguera, a lo que nos pertenece como único y verdadero, a la belleza y al dolor (toda una poética), y ahí empieza el viaje, como un viaje de formación, el Bildungsroman, con la imagen del laberinto que ya aparece en los primeros poemas, el viaje en si mismo, geográfico, de Sur a Norte y el viaje hacia el descubrimiento de la herida: el libro se abre al lector como el cuerpo a la herida: “Yo escribo/&#8230;/ para abrir el corazón y hacerlo sangrar/ &#8230; para que las heridas no se cierren nunca”. Aquí, en su comienzo el yo poético ya sabe que su viaje no encontrará el bálsamo sanador y hasta el último verso del poema que cierra el libro, insiste: “pero tienes que sangrar”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Estos cuatro poemas que constituyen el pórtico, a mi entender, constituyen una poética, y de hecho, los elementos que aparecen como temas fundamentales del conjunto de la obra, nacen a partir del desarrollo de esa poética: (1) el silencio y la soledad, (2) necesidad, necesidad de situarse desde el yo real al yo literario, (3)<span>  </span>necesidad de los que nos han precedido y (4) necesidad de descubrir, y ahí, sin nombrarla, aparece la herida: “ la belleza también es dolor”.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Intentaré destacar<span>  </span>lo que considero la urdimbre del poemario en esa búsqueda de la belleza que también es dolor. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">LA URDIMBRE: (digresión hablada sobre la urdimbre y la trama, la trama sería lo que corresponde a la factura de cada poema en cada parte del libro) EL TIEMPO Y LA PALABRA.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">En primer lugar, EL TIEMPO.<span>  </span>Espacio-tiempo, inseparables, tal como ella misma lo dice, volviendo a un verso de Gamoneda. El tiempo real del viaje de Sur a Norte y el de los años sobre el propio cuerpo, más allá del espejo, pero también el tiempo es la dimensión espacio temporal del recuerdo en contra de la nostalgia: “el frío,/ escudo contra la nostalgia”. El tiempo, en todo el poemario, es también memoria, y también eternidad de la niñez infinita: la no muerte. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Otro elemento de la urdimbre es LA PALABRA, la palabra, “como la sangre de una herida/ cada vez más sonora”. La sonoridad de los poemas radica en la desnudez, en la levedad, en muchos casos el poema es casi epigramático (tanto en Tránsito como en Brumas del Norte) y el único recurso es la lucidez. También en los poemas que contienen varias estrofas encontramos ese trabajo de cincel que rebaja cualquier mota superflua<span>  </span>y deja el verso puro y duro, sin concesiones, PUEDE CALIBRARSE EL VALOR QUE DA LA AUTORA A LA PALABRA CALIBRANDO ESE TRABAJO DE DESNUDEZ EN EL VERSO.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Otro contenido de la palabra lo hallamos “en la sombra del poema”, uno de los pocos poemas que lleva título y que constituye un pequeño tesoro dikinsoniano: el poema más allá de la palabra:<span>  </span>LA EXISTENCIA DEL POEMA MÁS ALLÁ DE LO QUE SE DICE O IMAGINAMOS DEL POEMA.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Palabra y tiempo, toda una constante en el desarrollo del libro, y a su vez la necesidad de la luz que ha de cubrir un viaje a ciegas, el viaje por la composición del libro. Este tema clásico en la poesía (el poeta ciego que puede ver dónde no alcanza el sentido de la vista) está presente en varios de los poemas pero quisiera destacar uno en particular.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Y así llegamos al final, no del libro sino de esta modesta presentación&#8230; podemos continuar &#8230; hablar de cada una de las partes en cada uno de los poemas, pero no se trata de hacer un recorrido imposible para esta ocasión,</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">se trata, como decíamos al principio, de celebrar, y esto es lo que vamos a hacer oyendo a Luisa (Chiky) leer sus poemas.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Chiky: deseo de todo corazón que tus cuarenta ladrones se conviertan en los cuarenta guardianes de ese tesoro que has acumulado y nos das a conocer.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:'Times New Roman';"><span style="font-size:small;">.</span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:'Times New Roman';">.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-family:&quot;"><span style="font-size:small;">Margarita Ballester</span></span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/criticadepoesia.wordpress.com/79/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/criticadepoesia.wordpress.com/79/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/criticadepoesia.wordpress.com/79/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/criticadepoesia.wordpress.com/79/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/criticadepoesia.wordpress.com/79/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/criticadepoesia.wordpress.com/79/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/criticadepoesia.wordpress.com/79/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/criticadepoesia.wordpress.com/79/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/criticadepoesia.wordpress.com/79/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/criticadepoesia.wordpress.com/79/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/criticadepoesia.wordpress.com/79/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/criticadepoesia.wordpress.com/79/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/criticadepoesia.wordpress.com/79/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/criticadepoesia.wordpress.com/79/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=79&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
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		<title>A palo seco, de Antonio Hernández</title>
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		<pubDate>Fri, 13 Feb 2009 10:25:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[A palo seco]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Hernández]]></category>
		<category><![CDATA[Pablo Méndez]]></category>
		<category><![CDATA[RBA editores]]></category>

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		<description><![CDATA[A palo seco, de Antonio Hernández RBAeditores, Sevilla 2008       Si en el siglo IXX y a principios del XX fue la Tuberculosis la enfermedad que atacó a más escritores de genio, y en algunos casos nos privó de sus textos para siempre, en la segunda mitad del siglo XX y por lo [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=74&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;"><span style="font-family:Times New Roman;">A palo seco, de Antonio Hernández</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;"><span style="font-family:Times New Roman;">RBAeditores, Sevilla 2008</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="margin:0;"><span style="font-size:14pt;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;">Si en el siglo IXX y a principios del XX fue la Tuberculosis la enfermedad que atacó a más escritores de genio, y en algunos casos nos privó de sus textos para siempre, en la segunda mitad del siglo XX y por lo que parece, en lo que llevamos de siglo XXI, otra enfermedad está llamada a atropellar a nuestros autores y en muchos casos, hacerles sacar, a fuerza de tristeza y desesperanza momentos brillantes de literatura. Habló cómo no de la depresión, que vestida de mil maneras, es una especie de lugar prohibido y sabio, un estado del alma horrible de esos que si no te das cuenta, cuando te miras al espejo, no ves ni siquiera un reflejo de lo que fuiste aunque estés escribiendo el mejor poema de tu vida. Enfermedad que no mata aunque lo parezca, enfermedad que acaba pasando pero es como uno de esas tempestades cuyo recuerdo puede llenar un cuerpo de escalofríos y de temblores. Siempre es algo del alma lo que el poeta lleva entre manos, por eso escribió Rafael Alberti <em>Sobre los ángeles</em>, o Dámaso Alonso la gran parte de <em>Hijos de la ira</em>, o García Lorca, <em>Poeta en Nueva York… </em>Depresión de depresiones el hombre cuando piensa demasiado y la misma enfermedad le hace entender realidades que antes tenía como escondidas en su memoria. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Antonio Hernández, escribió su <em>A palo seco</em>, en el camino tortuoso y enorme de una depresión. ¿Quién sabe qué motivos le llevaron a ella? Antonio Hernández, poeta conocido por todos, hijo predilecto de Arcos de la Frontera, que en 1965 publicó <em>El mar es una tarde con campanas</em>, y desde entonces no ha dejado de configurar una obra poética sublime, lúcida como pocas, y con una manera de hacer reflexionar al lector que la convierten en reveladora y diferente. Siete años llevaba Antonio sin escribir poesía, hasta que se cruzó con los poemas de <em>A palo seco</em>, hasta que ya digo, ese viento desolado de la depresión le hizo, de un golpe, de <em>un golpe de mar</em> que diría Blas de Otero, ver el mundo con la amarga luz que eso conlleva y escribir sin ignorarlo. Bajo ese camino y alentado por el gran escritor, Javier Reverte, escribió el mejor libro de su carrera y una de esas obras que todos deberíamos leer para aprender y para disfrutar. Libro que parece el de toda una vida, como si el poeta llevara escribiéndolo desde su adolescencia y saltaran en sus páginas los personajes que le han acompañado siempre, padre, madre, hermano, colegio, amores… Libro que empieza con una mueca a la brevedad de las mejores cosas, a la fugacidad de los instantes dichosos, y acaba en un hermoso testamento poético que es también todo un himno al deseo de ser mejor cada día, de huir de los errores que a todos nos encuentran.<span>  </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span><em>A palo seco</em> es, esencialmente, la toma de conciencia de que cada día que pasa es un día menos y nuestra vida se va llenando de rostros y rostros que ya no volveremos a ver. No es un libro escrito bajo la herida del paso del tiempo, no, es mucho más, es un libro sobre las mentiras cuando se descubren de golpe y la vida no es lo que parecía ser, sino todo lo contrario, o lo mismo, pero con miedo a la muerte, a perder el amor de los seres queridos, a no recordar a quien se debe, a beber demasiado o lo que es peor, a no terminar de hacerlo, a que el niño muera definitivamente como el cine Ramírez ahora transformado en sucursal bancaria o tienda de teléfonos móviles. Y esa toma de conciencia se desarrolla basada siempre en la sinceridad. La sinceridad es una de las llaves más definitivas del poeta, y se hace más grande cuando el poeta trata temas poco frecuentes, temas que atañen a todos los poetas y que Antonio sabe tratar como nadie, no es una sinceridad valiosa la del poeta que nos cuenta que está solo, o que añora los años de su juventud, o que echa de menos las manos de su madre, la sinceridad valiosa es la del poeta que trata nuestra omnipresente y cansina vanidad, el sentimiento de fracaso que tendría de no vivir el reconocimiento que hoy tiene, ejemplo es el poema <em>Honores</em>, o lo que es más conmovedor y terrible, la soledad ante una madre cuya controversia en vida es dolor tras las muerte, el texto, <em>Canción de tumba</em>, crea un salto en el corazón del lector, sobre todo al leer: <em>¿Por qué te echo de menos/si yo no te quería? </em></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Leopoldo de Luis, aquel poeta que era casi un santo y que Antonio tuvo ocasión de homenajear en esta misma tertulia, me confesó un día su método infalible para saber cuando un poema es bueno, escucharlo, porque yo lo he usado desde entonces y la verdad que es un hallazgo. Leopoldo me dijo: <em>Mira, un poema es bueno cuando te hubiera gustado escribirlo a ti, cuando te gustaría que ese poema estuviera en tus libros</em>. Parece una simpleza pero luego lo piensas y es toda una verdad. El poeta es celoso de su obra y sólo incluiría en ella los textos que fuera capaz de amar. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Hay varios poemas en <em>A palo seco</em>, que yo querría haber escrito. En algunos por su profundidad, el poema <em>Dios</em>, es un ejemplo de ello. Qué difícil hoy en día escribir sobre Dios y decir algo, algo nuevo. En este último libro de Antonio Hernández, Dios es un pasajero obligatorio, salta y salta de las páginas y en muchos casos es descubrimiento y milagro, en otros es silencio y tristeza. Otros los haría propios por su encantadora lucidez, el poema <em>La Paradoja</em>, que con el permiso de Antonio voy a leer completo, es una brillante expresión de la vida misma, de la temible y hermosa paradoja que encierra el sentido de vivir:</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>                   </span><span>         </span><span>         </span>La paradoja</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Me pegó mi padre, poco, pero un día.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Mi hermano mayor, otro día, fuerte.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Me pego mi madre sin usar las manos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Me pegó el maestro con pena y con rabia.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Mas ninguno de ellos llegó a lastimarme</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>como luego la vida, cuando me quitó</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>a mi hermano, a mis padres y al maestro.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>La paradoja, Dios, la paradoja.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"><span>         </span>Ahora, por fin, ya podrán perdonarme.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;">Necesidad del perdón como aquella que sentía León Felipe, y un poema hermosísimo como tantos otros que recorren el libro. <em>Cine Ramírez</em>, elegía maravillosa a la infancia y al cine. O el poema <em>Federico</em>. Miren que es complicado escribir hoy un poema sobre Lorca, hay tanto escrito, y de poetas tan grandes, pero Antonio ha encontrado al García Lorca de siempre con unos versos de nunca, diciendo lo mismo que otros tantos: la magia del poeta granadino y su fondo andaluz, pero con una sutileza que lo hace distinto, casi nuevo. Y qué decir del poema, <em>Mi sobrino Manolo</em>, que no le leo yo, pero tendrá que hacerlo Antonio, lúcido otra vez, pleno, sensible, casi irónico, malvado en su final definitivo, brillante en el dolor y la cordura.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><em><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;">A palo seco</span></em><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> ha tratado la vida a nuestro poeta, no nos engañemos, a palo seco te ha tratado la vida a ti que ahora me estás escuchando, y a mí por supuesto, tantas veces, y a todos porque las cosas son siempre del revés de nuestros sueños. Acierto es saberlo y escribirlo, acierto, comunicarlo, ese es el reto del poeta. Lo sabe Antonio Hernández, que como el viejo faro, resurge de sus cenizas y vuelve de su depresión con este libro magnífico y poderoso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;"> </span></p>
<p><span style="font-size:14pt;font-family:&quot;">Pablo Méndez</span></p>
<br />  <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gocomments/criticadepoesia.wordpress.com/74/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/comments/criticadepoesia.wordpress.com/74/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godelicious/criticadepoesia.wordpress.com/74/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/delicious/criticadepoesia.wordpress.com/74/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gofacebook/criticadepoesia.wordpress.com/74/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/facebook/criticadepoesia.wordpress.com/74/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gotwitter/criticadepoesia.wordpress.com/74/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/twitter/criticadepoesia.wordpress.com/74/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/gostumble/criticadepoesia.wordpress.com/74/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/stumble/criticadepoesia.wordpress.com/74/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/godigg/criticadepoesia.wordpress.com/74/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/digg/criticadepoesia.wordpress.com/74/" /></a> <a rel="nofollow" href="http://feeds.wordpress.com/1.0/goreddit/criticadepoesia.wordpress.com/74/"><img alt="" border="0" src="http://feeds.wordpress.com/1.0/reddit/criticadepoesia.wordpress.com/74/" /></a> <img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=74&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></content:encoded>
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	</item>
		<item>
		<title>Enredos de luz, de Marta Rubio</title>
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		<pubDate>Mon, 26 Jan 2009 11:48:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones Vitruvio]]></category>
		<category><![CDATA[Enredos de luz]]></category>
		<category><![CDATA[Marta Rubio Aguilar]]></category>
		<category><![CDATA[Paco Moral]]></category>

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		<description><![CDATA[Enredos de luz, de Marta Rubio Aguilar. Ed. Vitruvio.                Espero ser breve y no aburrirles demasiado… hay una anécdota de García Márquez a propósito de esto… estaba dando una conferencia y en un momento dado se dirigió al público y les dijo: “si alguno de ustedes se están durmiendo, por favor, [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=58&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Enredos de luz, </span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span>de Marta Rubio Aguilar. Ed. Vitruvio.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.9pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">         Espero ser breve y no aburrirles demasiado… hay una anécdota de García Márquez a propósito de esto… estaba dando una conferencia y en un momento dado se dirigió al público y les dijo: “si alguno de ustedes se están durmiendo, por favor, abandonen la sala, pero háganlo con cuidado para no despertar a los que ya están dormidos”. Espero que esto no les ocurra a ninguno, pero si es así, lo dicho, no despierten a los que ya duermen…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ahora en serio: parece que se va a convertir en una costumbre para mí el presentar libros de mujeres poetas y afincadas o arraigadas, por contrato laboral o por colaboración necesaria (como en los crímenes), con mi puesto de trabajo en una editorial. Así pasó con el libro <em>Atreverse al mar,</em> de Ana Ares, y así pasa ahora con <em>Enredos de luz</em>, de Marta Rubio. Digo esto porque yo la conocí a ella trabajando para mi empresa (quiero decir, para la empresa que me paga el salario), aunque en realidad conocí muchos años antes a su padre, compañero de trabajo y del que nunca pensé que sería el padre de alguien de quien iba a presentar un libro de Poesía. Por aquel entonces, cuando le conocí a él, la poesía era para mí una rosa esquiva que guardaba en el interior como una joya antigua dentro de un joyero, que abría casi a diario para verlo y cerrarlo de nuevo, y los poetas eran esos seres raros que conocía de leerlos y con los que no quería tener apenas trato. Nada me hacía suponer que existía poesía escondida en todos los rincones, incluso que compañeros de trabajo con los que nunca hablabas de casi nada que no fuera trivial o laboral, engendrarían a una poeta a la que conocería años más tarde, muchos años después.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Y sobre todo lo que no podía imaginar entonces es que esa poeta que algún día conocería guardara tanta belleza, tanta verdad, en sus versos. Porque Marta es una poeta honda, una de esas extrañas poetas muy verdaderas. A menudo los poetas nos enfrascamos en diatribas con poco sentido con las que pretendemos encasillarnos en escuelas, corrientes, líneas… y con el tiempo uno descubre que las mejores corrientes son las que en el mar conducen a los barcos siguiendo a los delfines, y las mejores escuelas aquellas en las que uno aprende a enfrentarse con lo que la vida le deparará más adelante, que casi siempre es una sucesión interminable de perrerías. Las mejores corrientes, las más auténticas, son las de afinidad, y las mejores escuelas, las más útiles, las de la calle.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Decía que Marta es una poeta honda, pero no hay que confundir hondura con hermetismo, porque no es la suya una poesía hermética, bien al contrario. Tampoco quiere decir que sea fácil, ni sencilla, sino, simplemente, Poesía, con la “P” en mayúsculas, que es ya decir mucho. La “facilidad” de la poesía a menudo no está en quien la transmite, sino en los que la percibimos, y en si somos capaces o no de captar la magia que encierra. Poesía como magia. Marta como una prestidigitadora de palabras, capaz de sacar de su chistera un país de belleza.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Es también la suya una poesía minúscula, que se aleja del panegírico de algunos poetas larguísimos para adentrarse en el territorio de lo simple, de lo condensado. Poemas con versos cortos, eso que en mis años de escuela llamaban versos de arte menor. La necesidad del ser humano de definirlo todo, de darle un nombre a cada cosa, nos hace cometer a menudo errores de bulto: he leído algunos haikus de Basho que encierran más belleza en diez o doce palabras que algunas novelas infames de cientos de páginas o que en muchos poemas eternos (por lo “largos”).</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Marta traza retazos cotidianos de amor como pequeñas teselas, todas ellas partes de un gran y hermoso mosaico que es su libro. Poesía desnuda y condensada, intimista pero abierta a veces, que retrata el interior del alma haciéndola salir hacia fuera… que se detiene en el yo para subvertir el nosotros, y para hacerlo suyo. Poesía instantánea, del momento, de la fragilidad del instante que pasa y que ya nunca vuelve salvo en el recuerdo emocionado en un verso, en una imagen, en un cuadro que pintan el alma o el cerebro. El instante del <em>hoy</em> y el <em>para siempre</em>.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">No quiero hablar mucho del libro, porque será Marta quien con su lectura nos de la medida de su Poesía, pero sí quiero detenerme en algo que es recurrente muchas veces cuando se habla de ella. En efecto casi siempre se tiende a la discusión sobre los motivos y las connotaciones de la poesía, y sobre todo tendemos quienes nos dedicamos a este oficio descarnado y desgarrado de ver la vida desde este prisma, de intentar definirla, constreñirla y delimitarla. Y de ese modo, muchas veces nos preguntamos<span>  </span>entre nosotros si la poesía busca la sencillez, el ritmo, la verdad, la autenticidad… y cada uno encuentra sin duda respuestas a sus preguntas en alguna de estas palabras, o en otras distintas. Por eso me cuesta definir qué es poesía, pero casi siempre tengo claro qué no lo es. En el caso del libro de Marta, la primera vez que lo leí hace algunos meses ya, no tuve la menor duda: era Poesía, de la buena, de la de verdad, y además estaba muy en la línea de algo que me obsesionaba desde hacía tiempo, y era la sencillez oriental, la huida del discurso expositivo. Algo parecido a aquella discusión de los años sesenta y setenta entre el cine “de Poesía” de Passolini y el “de Prosa” de Eric Rohmmer. ¿Contar o esbozar? ¿Exponer o sugerir? Marta esboza, sugiere, desde dentro y para adentro, y deja que sea el lector, que al fin y al cabo es quien completa y cierra el círculo del libro, el que exponga los motivos, el que encuentre el tesoro después de interpretar el mapa o quien recorra el laberinto para hallar la salida.</span></p>
<p class="MsoBodyText" style="text-indent:35.4pt;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Cuando empecé a leer su libro y vi que era un libro de poesía amorosa, que coincidió con la presentación de uno mío que también lo era, y meses después con la presentación del libro al que me refería de Ana Ares, que también era abiertamente amoroso, volví a preguntarme nuevamente por los temas, por los motivos en la Poesía. ¿De qué habla la poesía, de qué hablamos los poetas? De lo que pasa dentro y fuera de nosotros, de la vida, de la muerte, del amor. Es el amor, quien lo probó lo sabe, que decía Lope de Vega.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Poesía de amor… ¿está ya todo dicho en el amor? Seguramente, en el amor como en la muerte, en la guerra, en la miseria, en el desamor y en la desdicha, en la naturaleza y hasta en los temas más triviales, casi todo se ha dicho ya. Resulta imposible encontrar alguna corriente del pensamiento o del arte que no se haya desarrollado antes. Entonces, ¿qué es lo que hace que sigamos sintiendo, escribiendo, pintando, haciendo cine…, si ya está todo dicho? Probablemente, y esto es sólo una hipótesis con la que podéis estar de acuerdo o no, la forma de decirlo. Las mismas palabras, las mismas ideas, se repiten a lo largo de los siglos en miles, en decenas de miles de obras que son iguales y que, sin embargo, tienen algo que las hace distintas. Aunque no sepamos qué es. Aunque no seamos capaces de definirlo. Algo que nos hace reparar en ellas, que nos mueve a recordarlas, que las graba dentro de nosotros.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ese algo, para mí, en el caso de la Poesía, es la magia, el encantamiento, la capacidad de sugerir estados de ánimo, situaciones, sentimientos, incluso sin nombrarlos, sin que tan siquiera seamos capaces de vislumbrarlos. Y luego, claro, está el talento, la capacidad del poeta para mostrar lo que otros ya dijeron, con palabras parecidas porque los sentimientos son casi idénticos, y de tocarnos en el fondo un instante, de llevarnos un segundo a la felicidad, de abanderarnos bajo la patria de su lenguaje. O de transmitirnos su tristeza. O de hacernos pensar para situarnos fuera de nosotros, en otra dimensión, en otro plano que nos trasciende.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Los grandes temas, las grandes ideas, están en muchos de los versos de sus poemas… en especial en las dos primeras partes del libro, <em>Lejanías</em> y <em>Puntos de fuga</em>, que se abren con dos citas espléndidas de T. S. Elliot.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El paso del tiempo, por ejemplo, recordando además a Neruda, como un guiño imagino que consciente, en esos versos que dicen</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">El tiempo pasó</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">y ya no somos iguales.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">O el desamor, cuando tras hablar del dolor Marta nos dice</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Estaba esperando</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">a la vuelta de una esquina.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">O las referencias a que antes me refería de la poesía oriental en el poema titulado <em>Haikus</em>, o en <em>Jueves</em>, y sus bambúes…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Hay, por ejemplo, versos bellísimos, que nos hablan de la sensación de soledad, del destierro que supone la ausencia del amor, como unos que he anotado y que me parecen maravillosos…</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Cuando antes venían tus dedos</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">a enredar todas mis horas,</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">y ahora solo las desatan.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Y poemas completamente perfectos… no sé si lo leerá Marta, pero si no tiene previsto hacerlo me gustaría leer un poema del libro que me encantó.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<h2 style="margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Ausencia</span></span></span></em></h2>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><strong><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></em></strong></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Tengo miedo de encontrar</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">restos de tu amor </span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">en mi rostro.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Por eso evito los espejos.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">También los cristales.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">No quiero estar a solas </span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">con tu ausencia.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">En la parte tercera del libro los poemas adquieren mucho más peso. Las referencias orientales, mucho más<span>  </span>“ecológicas” por así decirlo, que aparecían a menudo en las dos primeras partes, se vuelven aquí cargas de profundidad. Curiosamente también, algunos de los versos de esta última parte son más largos, y también más discursivos, en el mejor de los sentidos, porque tienden a la máxima, a la reflexión categorizada, que en algunos momentos alcanza cotas de belleza grandísima. Así, por ejemplo, ocurre en el poema <em>Tiempo</em></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">El tiempo estará tan lejos </span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">como donde me lleven tus pasos.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">O en Sal</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Olvidé cerrar el firmamento</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">al rozarme en la sal de tus pestañas.</span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">O en el poema que cierra el libro, Alquimia, con esos últimos versos…</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Así la vanidad </span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">desviando las aceras,</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">así un derroche </span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 90pt;"><em><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">que me cesa.</span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span lang="ES-MX"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Pero no quiero enfrascarme en el análisis detenido de esta obra excelente, sino al contrario: quería nada más servir de introducción para que sea Marta quien nos lleve de la mano de su poesía a las fronteras de su corazón, de su pensamiento, y nos muestre esa “yo” que en ella habita y que es seguramente otra bien distinta a la que conocemos muchos de nosotros: la Marta que se esconde en los versos de <em>Enredos de luz</em>, opera prima y pistoletazo de salida de lo que debe ser, y así lo espero, el inicio de una larga y fructífera carrera.</span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Y termino… quienes conocéis a Marta, y creo que aquí estamos casi en familia, sabéis de su timidez para desnudarse en público, ni siquiera por exigencias del guión. Porque al fin y al cabo una lectura poética es eso, desnudarse delante de los otros, mostrarse por dentro. Es una suerte de onanismo, gozoso en la soledad o en la compañía de otro u otra, pero difícil ante tanta gente. Como precisamente estamos los que somos y somos los que estamos, y no es cierto que donde hay confianza de asco, sino complicidad, os invito a que disfrutéis de esta Marta bellísima en la desnudez de su poesía, y a que devoréis su libro, hasta hacerlo vuestro, hasta convertirlo en tuétano, en polvo de vuestro propio oro. Parafraseando a Quevedo, “polvo será, más polvo enamorado”. Muchas gracias.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0 -15.8pt 0 0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Paco Moral</span></p>
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		<title>Primero el primer libro</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Jan 2009 11:04:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Primeros libros]]></category>

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		<description><![CDATA[      Alba y ocaso del primer libro, de Pablo Méndez. Ed. Nostrum, 2009.   Cuando antes de este verano, Pablo Méndez, me dijo que iba a escribir un libro sobre el primer libro de algunos poetas, me dije ¡eureka! y pensé en todos los muchísimos primeros libros que Pablo Méndez ha publicado desde [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=51&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><img class="alignnone size-thumbnail wp-image-52" title="alba" src="http://criticadepoesia.files.wordpress.com/2009/01/alba.jpg?w=90&#038;h=126" alt="alba" width="90" height="126" /></p>
<p>Alba y ocaso del primer libro, de Pablo Méndez.</p>
<p>Ed. Nostrum, 2009.</p>
<p> </p>
<p><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Cuando antes de este verano, Pablo Méndez, me dijo que iba a escribir un libro sobre el primer libro de algunos poetas, me dije ¡eureka! y pensé en todos los muchísimos primeros libros que Pablo Méndez ha publicado desde sus Ediciones Vitruvio. Me imaginé un libro con acento de novela y argumento experimental, memorialista, en concierto con todos esos autores que han nacido de sus manos. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Conocí a Pablo Méndez en 1994, cuando leí su <em>Una flecha hacia la nada</em>, libro que sorprendió a grandes y pequeños y que le empujó al entorno de la poesía con una fuerza casi ilógica. En aquel libro, tan adolescente, tan revelador, tan brutal en algunos poemas, estaba un poema dedicado a mi ciudad, Cartagena, y me hizo querer entrar en contacto con el autor, yo sabía algo de él por un amigo común y conocerle fue toda una hallada. Era un adolescente de diecinueve años que terminaba el Instituto y respiraba poesía por los cuatro costados. Hablaras de lo que hablaras con él, siempre era poesía lo que estabas tratando. Parecía que leía a todas horas y a veces hasta nos abrumaba con sus poetas descubiertos, sus preguntas o sus sapiencias. Desde que le conocí en aquel 1994 no he dejado de leer sus libros y de estar muy cerca de su universo poético, después de su <em>Flecha hacia la nada</em> publicó <em>Barrio sin luz</em> y más tarde, <em>Patio interior</em>, su último libro de poesía ha sido <em>Alcalá blues</em>, hace dos años. Creo que <em>Una flecha hacia la nada</em> dio paso a una poesía más sosegada, abierta en la reflexión, pero siempre alojada en la sencillez y el ahondamiento en el interior de cada uno. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Por todo esto yo no esperaba encontrarme este <em>Alba y ocaso del primer libro</em>, donde Méndez ha escrito sobre el primer libro de grandes poetas, de esos clásicos que todos hemos leídos y admirado alguna vez. Y al leerlo me he dado cuenta de que la opción elegida por el autor era la correcta y que este libro es una forma de empezar la casa por los cimientos. Porque, ¿qué lugar ocupa hoy día, verdaderamente, un poeta? ¿para qué siguen los jóvenes haciendo y haciendo poesía? ¿hay alguien que les escucha? No son preguntas para responder sino para pensar en ellas. La respuesta que yo pueda encontrar en esta tarde será mañana diferente y pasado tampoco coincidiría con la de hoy. Sin embargo en mi pensamiento si cabe la referencia de ver como la poesía mantiene siempre ese lado marginal y silencioso y sin embargo tiene un ovillo de seguidores que nacen, crecen, y a veces contagian sus deseos de literatura al prójimo. Ser poeta no es nada, no hay que estudiar, ni siquiera hay que leer (aunque algunos se empeñen en decir lo contrario), no hay casi que trabajar (sálvenos de los que dicen que la poesía es un trabajo) y tampoco hay que ganar dinero ya que esos son los menos y a veces los ninguno. Pero en esa nada del ser poeta hay todo un país que grita, que nace, que vive, y que de una forma o de otra hace la historia con nosotros del día a día.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><em><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Alba y ocaso del primer libro</span></em><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;"> es una forma de conocer como los poetas de antes y por tanto los de ahora, salen al mundo con su primer libro bajo el brazo. El autor ha visto muchas veces como esos poetas, no los de antes, los de ahora pero que al fin y al cabo son los mismos, se iban de su casa con la prueba perfecta, el objeto del crimen de ya saberse poetas para siempre. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Y claro le ha salido un libro que enseña y entretiene. Una obra que sirve para saber como ha sido la poesía a principios del siglo veinte y en que situaciones ha mejorado con respecto a ahora y en cuales ha ido a peor. Es curioso como descubrimos tras su lectura los escasos premios literarios que había entonces y al mismo tiempo el interés que en los periódicos, aunque fueran locales, tenían por la nueva poesía. Me pregunto cuantas criticas tiene hoy un libro de poesía de un poeta joven, de uno de estos desconocidos, como lo fueron en su día Lorca, Cernuda, Alberti, Hernández… me da la sensación que una o ninguna, ahora eso sí, en mi juventud no era difícil conseguir críticas para un libro, pero nadie y digo nadie vendía uno. En algo hemos ganado y en algo hemos perdido.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;"><span>  </span>Empieza esta obra con Federico García Lorca, del que me quedo el entramado cultural-modernista que hace su padre para aventajar y preparar la obra de su hijo, sigue con Dámaso Alonso que visitó casi en balde a Manuel Machado, con Luis Cernuda que sufrió como siempre y estaba dolido por su comparación con Jorge Guillén, con Pablo Neruda que iba y venía tramando sus <em>Veinte poemas de amor</em>, con Emilio Prados que le sacó al bombín de su padre la imprenta más prestigiada de todo el siglo, e hizo posible lo que ahora nos mueve tanto, con Miguel Hernández que se encontró con Lorca mientras iba a recoger las galeradas de su <em>Perito en lunas</em> y le dijo a la cara que ya era el mejor poeta de España (maravillosa anécdota que desconocía), con el nacimiento de la colección Adonais de la mano de otro murciano egregio, Juan Gurrero Ruiz, al que tanto le debieron muchos poetas, entre ellos Juan Ramón Jiménez, o al episodio de los autores contemporáneos, Luis Alberto de Cuenca, importador del culturalismo a España o Ana Rosetti, en los años ochenta.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">De todos ellos nos quedamos con una sencilla y rotunda verdad que Pablo Méndez deja ver con devoción. Los poetas saben que su camino es la poesía y luchan contra todos sus elementos para alcanzar ese difícil objetivo que suele ser el primer libro. Esa lucha parece en <em>Alba y ocaso</em>, todo un lanzamiento de convicción, como una parada en el tiempo que nos obliga a reflexionar y a decidir nuestro futuro. Parece que sabiendo como estos poetas lucharon por mantener viva su vocación y encontrar una salida digna a sus primeros poemas es más fácil entender nuestro papel en el mundo y luchar también por lo que tengamos en nuestro tiempo y quehacer. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Yo debo reconocer que nunca le he dado importancia al lugar, al puesto que una obra ocupaba en el recorrido de un escritor. ¡Qué más da la primera o la última si son obras que nos conmueven! Pero leyendo este libro me he dado cuenta de la importancia que tiene ese primer libro en la vida de un autor, hasta tal punto que a veces parece que depende el resto de lo que resulte del primer libro. Y es cierto que el primer libro marca hasta el fondo a su creador, porque la segunda obra siempre suele ser claramente diferenciada. De hecho, ese primer libro de Federico García Lorca es una obra en prosa, algo que no volvió a tocar el poeta de Fuente Vaqueros. Y Luis Cernuda cambió el título de <em>Perfil del aire</em>, llamándolo, <em>Primeras poesías</em>, además de tardar más de diez años en volver a publicar, y Gabriel Celaya firmó con seudónimo hasta entrada su tercera obra. Eso es lo que hace al primer libro diferente, como Pablo Méndez dice en la introducción, ese primer libro está más cerca de la familia, de los amigos que en ocasiones ayudan a financiarlo. ¡Financiación! otro tema interesante que <em>Alba y ocaso</em> desgrana con puntería, Neruda vendiendo el reloj de su padre, Miguel Hernández necesitando el dinero de un sacerdote, García Lorca aprovechando la situación holgada de su familia, Celaya buscando imprenta barata en su tierra… Eso hace a todos los poetas más iguales en ese primer paso. </span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><em><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Alba y ocaso del primer libro</span></em><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;"> nos enseña que para conseguir su propósito hasta los grandes poetas tuvieron que luchar. Que fue también para ellos un proceso difícil y contaminado de inconvenientes y que una especie de llamada interior les obligó a seguir creyendo en ellos mismos.</span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.4pt;text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Lea este libro quien quiera conocer mejor a estos poetas. Quien quiera saber más del mundo que vive detrás de cada poeta y quien necesite encontrarse o soñarse en el oficio viejo y novísimo de intercambiar sentimientos. </span></p>
<p style="text-align:right;"><span style="font-size:12pt;font-family:&quot;">Jacinto Martínez Scene</span></p>
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		<title>Sombra a Sombra</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jan 2009 13:26:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>criticadepoesia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
		<category><![CDATA[Ediciones Vitruvio]]></category>
		<category><![CDATA[José Cereijo]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Gómez Valverde]]></category>
		<category><![CDATA[Sombra a Sombra]]></category>

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		<description><![CDATA[    Sombra a Sombra, de Santiago Gómez Valverde. Ediciones Vitruvio, 2009     El libro que tratamos hoy, Sombra a sombra, de Santiago Gómez Valverde, es un libro largo, de una extensión inusual para un libro de poesía. Sin embargo, uno comprende al leerlo que esa longitud no es falta de selección, ni procede [...]<img alt="" border="0" src="http://stats.wordpress.com/b.gif?host=criticadepoesia.wordpress.com&amp;blog=5575335&amp;post=43&amp;subd=criticadepoesia&amp;ref=&amp;feed=1" width="1" height="1" />]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD"><img class="alignnone size-full wp-image-44" title="portada-de-gomez-valverde" src="http://criticadepoesia.files.wordpress.com/2009/01/portada-de-gomez-valverde.jpg?w=510" alt="portada-de-gomez-valverde"   /></span></em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD"> </span></em></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Sombra a Sombra, de Santiago Gómez Valverde. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Ediciones Vitruvio, 2009</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="text-decoration:underline;"></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"> </p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"> </span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">El libro que tratamos hoy, <em>Sombra a sombra</em>, de Santiago Gómez Valverde, es un libro largo, de una extensión inusual para un libro de poesía. Sin embargo, uno comprende al leerlo que esa longitud no es falta de selección, ni procede tampoco de una retórica palabrera, que multiplica la pose y el gesto vacío. Necesita de esa extensión para decir lo mucho que tiene que decir. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Encontramos en él desde el texto metapoético (es decir, aquél cuyo tema es la propia poesía, su modo de manifestarse y su posible sentido) al más nítido y delicado poema de amor; desde el lenguaje brillante e inventivo hasta el que refiere hechos cotidianos con descarnada sencillez; desde el poema en prosa hasta el haiku, pasando por distintas posibilidades de verso blanco o más o menos libre, e incluso el soneto.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">¿Por qué esta variedad de formas y de asuntos? Yo creo que el sugerente título, <em>Sombra a sombra</em>, es plural, y que lo mismo apunta a la diversidad de sombras<em> </em>que constituyen el mundo para quien no se conforma con su luminosa obviedad y aspira a saber cómo y de qué está hecha (es decir, la sombra como modo de conocimiento), que al diálogo con un otro que nos devuelve la misma extrañeza o la misma encendida ignorancia (y aquí entrarían, por ejemplo, los muchos poemas de amor que el libro contiene), como, todavía, a un inventario de las oscuridades que somos o que el mundo nos ofrece, en busca de un desvelamiento final que nos permita indagar, o al menos presentir, el verdadero nombre de las cosas. </span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Hablaba antes de “un lenguaje brillante e inventivo”. Una frase como ésta podría hacernos pensar en una poesía que busca el lucimiento, que dirige su foco no a la indagación de las realidades, y de la realidad, sino a la propia -e inconveniente- persona del autor, a su habilidad técnica de virtuoso. Pero no se trata de esto. Santiago tiene ciertamente, entre otros, el don del verso o la frase<span>  </span>llamativamente originales, fuertemente expresivos. Citaré algunos ejemplos: <em>Dios habla solo por los pasillos de su ausencia, Son mis manos / antiguos cementerios de caricias, &#8230;o cuando entre los ríos curvos de tu cintura / la luna pulsa firme el acorde del agua, &#8230;mientras arde en tu piel una hoguera de sueños, Los hambrientos balcones de los sueños, / entre nubes de sombras, se meriendan la luz del horizonte, La luz de este domingo, en mi jardín, tiene forma de ausencia</em>. Versos que, por su fuerza imaginativa, por su poder de sugestión, son casi poemas en sí mismos. Leyéndolos en su contexto, sin embargo, podemos ver que no son simple ostentación de una fuerza expresiva que se complace en su propio discurso, sino puntos donde se concentra una intensidad que equivale a un desvelamiento; hallazgos verbales que son al mismo tiempo iluminaciones del sentido. Porque, en último término, lo decisivo no es la acuñación verbal más o menos afortunada, sino el poema como conjunto, y la arriesgada indagación que él nos propone.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Por esta razón, pienso, podemos encontrar, junto a poemas en los que es dominante ese uso vivamente personal del lenguaje, otros en los que el decir se despoja hasta la sequedad, o se adelgaza hasta el puro temblor. Un poema como <em>La tieta</em>, por ejemplo, no debe nada de su poder de convicción a ningún realce de la palabra, que se basta ahí en su misma desnudez para transmitirnos, con plena eficacia, la ironía trágica de la situación que evoca. O, en otro sentido, un haiku como el de la página 168, que no me resisto a citar entero: <em>¿Cómo será / la luz de la mañana / cuando me olvides?</em>, un haiku así, decía, no necesita de la menor alharaca verbal para alcanzarnos con su escueta sugerencia. En unos y en otros, en los más trabajados verbalmente como en los más desnudos, lo central no es, a mi parecer, la pura virtualidad del lenguaje, sino aquello que en él se encarna, la indagación, o la emoción, evocadas a su conjuro.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;font-family:Times New Roman;">Yo creo que la pluralidad de formas y de enfoques que aquí encontramos es, en último término, un intento de asediar desde distintos puntos de vista ese núcleo evanescente de lo real, esa <em>sombra </em>del título, para estar seguros de que lo que ese asedio pueda rendir es genuino; es decir, se trata de algo más que de aquello que, desde un único y previamente orientado modo de mirar, nosotros mismos hayamos puesto allí sin darnos cuenta. Y que es en busca de esa autenticidad de la mirada por lo que Santiago permite que cada poema se defina, en forma y en lenguaje, del modo más ajustado a su propia búsqueda, sin temor a la diversidad que pueda resultar de ello. Es más: creo que los haikus que ocasionalmente encontramos en el libro diferenciados apenas en una, en dos palabras, de otro haiku anterior, están ahí exactamente por esa misma razón: suponen un delicado, tanteante asedio a ese centro escurridizo, a esa sombra, que, precisamente por serlo, es fácil de falsear, de confundir con lo que no es ella.</span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-indent:35.45pt;text-align:justify;margin:0;"><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;">Libro pues, éste de Santiago, complejo y rico, pero con una riqueza que, como ya apuntaba, no es ostentación, sino pluralidad y sutileza; respeto, en último análisis, a la sensible vitalidad de aquello que desvela. Y que, para hacerlo, se sirve en cada caso del modo de acercamiento que le parece pedir la delicada verdad a la que se aproxima. Así, <em>sombra a sombra</em>, es como a mi parecer procede el autor en este libro: aproximándose delicadamente al misterio para conocerlo sin avasallarlo, sin desvirtuarlo, y, sobre todo, sin sustituirlo, mediante juegos de habilidad verbal que le costarían bien poco, por un doble suyo más o menos manejable, pero en el que en verdad no quedara nada de ese centro difícil que busca. Es, la que aquí se impone el autor, una tarea nada sencilla; yo creo sin embargo que en su flexible conocimiento del lenguaje, y en su voluntad de no falsificar nada de lo que ve o de lo que siente, dispone de las mejores armas para llevarla a término.<span>            </span></span></span></span></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><em><span lang="ES-TRAD"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><span>            </span><span>                                                                                                                </span></span></span></span></em></p>
<p class="MsoNormal" style="text-align:justify;margin:0;"><span style="font-size:small;"><span style="font-family:Times New Roman;"><em><span lang="ES-TRAD"><span>                                                                                                                                      </span>José Cereijo</span></em><span lang="ES-TRAD"> </span></span></span></p>
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