Primero el primer libro

19 01 2009

 

 

 

alba

Alba y ocaso del primer libro, de Pablo Méndez.

Ed. Nostrum, 2009.

 

Cuando antes de este verano, Pablo Méndez, me dijo que iba a escribir un libro sobre el primer libro de algunos poetas, me dije ¡eureka! y pensé en todos los muchísimos primeros libros que Pablo Méndez ha publicado desde sus Ediciones Vitruvio. Me imaginé un libro con acento de novela y argumento experimental, memorialista, en concierto con todos esos autores que han nacido de sus manos.

Conocí a Pablo Méndez en 1994, cuando leí su Una flecha hacia la nada, libro que sorprendió a grandes y pequeños y que le empujó al entorno de la poesía con una fuerza casi ilógica. En aquel libro, tan adolescente, tan revelador, tan brutal en algunos poemas, estaba un poema dedicado a mi ciudad, Cartagena, y me hizo querer entrar en contacto con el autor, yo sabía algo de él por un amigo común y conocerle fue toda una hallada. Era un adolescente de diecinueve años que terminaba el Instituto y respiraba poesía por los cuatro costados. Hablaras de lo que hablaras con él, siempre era poesía lo que estabas tratando. Parecía que leía a todas horas y a veces hasta nos abrumaba con sus poetas descubiertos, sus preguntas o sus sapiencias. Desde que le conocí en aquel 1994 no he dejado de leer sus libros y de estar muy cerca de su universo poético, después de su Flecha hacia la nada publicó Barrio sin luz y más tarde, Patio interior, su último libro de poesía ha sido Alcalá blues, hace dos años. Creo que Una flecha hacia la nada dio paso a una poesía más sosegada, abierta en la reflexión, pero siempre alojada en la sencillez y el ahondamiento en el interior de cada uno.

Por todo esto yo no esperaba encontrarme este Alba y ocaso del primer libro, donde Méndez ha escrito sobre el primer libro de grandes poetas, de esos clásicos que todos hemos leídos y admirado alguna vez. Y al leerlo me he dado cuenta de que la opción elegida por el autor era la correcta y que este libro es una forma de empezar la casa por los cimientos. Porque, ¿qué lugar ocupa hoy día, verdaderamente, un poeta? ¿para qué siguen los jóvenes haciendo y haciendo poesía? ¿hay alguien que les escucha? No son preguntas para responder sino para pensar en ellas. La respuesta que yo pueda encontrar en esta tarde será mañana diferente y pasado tampoco coincidiría con la de hoy. Sin embargo en mi pensamiento si cabe la referencia de ver como la poesía mantiene siempre ese lado marginal y silencioso y sin embargo tiene un ovillo de seguidores que nacen, crecen, y a veces contagian sus deseos de literatura al prójimo. Ser poeta no es nada, no hay que estudiar, ni siquiera hay que leer (aunque algunos se empeñen en decir lo contrario), no hay casi que trabajar (sálvenos de los que dicen que la poesía es un trabajo) y tampoco hay que ganar dinero ya que esos son los menos y a veces los ninguno. Pero en esa nada del ser poeta hay todo un país que grita, que nace, que vive, y que de una forma o de otra hace la historia con nosotros del día a día.

Alba y ocaso del primer libro es una forma de conocer como los poetas de antes y por tanto los de ahora, salen al mundo con su primer libro bajo el brazo. El autor ha visto muchas veces como esos poetas, no los de antes, los de ahora pero que al fin y al cabo son los mismos, se iban de su casa con la prueba perfecta, el objeto del crimen de ya saberse poetas para siempre.

Y claro le ha salido un libro que enseña y entretiene. Una obra que sirve para saber como ha sido la poesía a principios del siglo veinte y en que situaciones ha mejorado con respecto a ahora y en cuales ha ido a peor. Es curioso como descubrimos tras su lectura los escasos premios literarios que había entonces y al mismo tiempo el interés que en los periódicos, aunque fueran locales, tenían por la nueva poesía. Me pregunto cuantas criticas tiene hoy un libro de poesía de un poeta joven, de uno de estos desconocidos, como lo fueron en su día Lorca, Cernuda, Alberti, Hernández… me da la sensación que una o ninguna, ahora eso sí, en mi juventud no era difícil conseguir críticas para un libro, pero nadie y digo nadie vendía uno. En algo hemos ganado y en algo hemos perdido.

  Empieza esta obra con Federico García Lorca, del que me quedo el entramado cultural-modernista que hace su padre para aventajar y preparar la obra de su hijo, sigue con Dámaso Alonso que visitó casi en balde a Manuel Machado, con Luis Cernuda que sufrió como siempre y estaba dolido por su comparación con Jorge Guillén, con Pablo Neruda que iba y venía tramando sus Veinte poemas de amor, con Emilio Prados que le sacó al bombín de su padre la imprenta más prestigiada de todo el siglo, e hizo posible lo que ahora nos mueve tanto, con Miguel Hernández que se encontró con Lorca mientras iba a recoger las galeradas de su Perito en lunas y le dijo a la cara que ya era el mejor poeta de España (maravillosa anécdota que desconocía), con el nacimiento de la colección Adonais de la mano de otro murciano egregio, Juan Gurrero Ruiz, al que tanto le debieron muchos poetas, entre ellos Juan Ramón Jiménez, o al episodio de los autores contemporáneos, Luis Alberto de Cuenca, importador del culturalismo a España o Ana Rosetti, en los años ochenta.

De todos ellos nos quedamos con una sencilla y rotunda verdad que Pablo Méndez deja ver con devoción. Los poetas saben que su camino es la poesía y luchan contra todos sus elementos para alcanzar ese difícil objetivo que suele ser el primer libro. Esa lucha parece en Alba y ocaso, todo un lanzamiento de convicción, como una parada en el tiempo que nos obliga a reflexionar y a decidir nuestro futuro. Parece que sabiendo como estos poetas lucharon por mantener viva su vocación y encontrar una salida digna a sus primeros poemas es más fácil entender nuestro papel en el mundo y luchar también por lo que tengamos en nuestro tiempo y quehacer.

Yo debo reconocer que nunca le he dado importancia al lugar, al puesto que una obra ocupaba en el recorrido de un escritor. ¡Qué más da la primera o la última si son obras que nos conmueven! Pero leyendo este libro me he dado cuenta de la importancia que tiene ese primer libro en la vida de un autor, hasta tal punto que a veces parece que depende el resto de lo que resulte del primer libro. Y es cierto que el primer libro marca hasta el fondo a su creador, porque la segunda obra siempre suele ser claramente diferenciada. De hecho, ese primer libro de Federico García Lorca es una obra en prosa, algo que no volvió a tocar el poeta de Fuente Vaqueros. Y Luis Cernuda cambió el título de Perfil del aire, llamándolo, Primeras poesías, además de tardar más de diez años en volver a publicar, y Gabriel Celaya firmó con seudónimo hasta entrada su tercera obra. Eso es lo que hace al primer libro diferente, como Pablo Méndez dice en la introducción, ese primer libro está más cerca de la familia, de los amigos que en ocasiones ayudan a financiarlo. ¡Financiación! otro tema interesante que Alba y ocaso desgrana con puntería, Neruda vendiendo el reloj de su padre, Miguel Hernández necesitando el dinero de un sacerdote, García Lorca aprovechando la situación holgada de su familia, Celaya buscando imprenta barata en su tierra… Eso hace a todos los poetas más iguales en ese primer paso.

Alba y ocaso del primer libro nos enseña que para conseguir su propósito hasta los grandes poetas tuvieron que luchar. Que fue también para ellos un proceso difícil y contaminado de inconvenientes y que una especie de llamada interior les obligó a seguir creyendo en ellos mismos.

Lea este libro quien quiera conocer mejor a estos poetas. Quien quiera saber más del mundo que vive detrás de cada poeta y quien necesite encontrarse o soñarse en el oficio viejo y novísimo de intercambiar sentimientos.

Jacinto Martínez Scene

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: